La Imagen de Marca Personal como herramienta de sostenibilidad vital en la era de la IA
María A. Sánchez, España
Diferénciate con una presencia armoniosa, saludable, fascinante y responsable… Sin perder tu esencia.
La inteligencia artificial es una oportunidad formidable para replantearnos qué valores humanos aportamos como profesionales, teniéndola en cuenta.
Gran parte de la conversación actual gira en torno a herramientas, algoritmos y automatizaciones, pero, desde una perspectiva científica, existe una reflexión más profunda: ¿qué tipo de Marca Personal estoy construyendo? ¿Me suma o me resta eficacia? Y, sobre todo, ¿qué estoy enseñando a normalizar con ella, desde mi presencia y mis acciones?
Porque nos miran… y nos copian.
Copian nuestra forma de vestir, de comunicarnos, de consumir, de relacionarnos con nuestro cuerpo, con el tiempo y con nuestro entorno. Lo hacen las personas de nuestra familia, nuestro alumnado, nuestros equipos de trabajo, nuestras amistades, quienes consumen nuestros servicios y también, quienes nos siguen en redes sociales.
Por eso, siempre me ha resultado insuficiente definir mi área de la Marca Personal —la parte de códigos visuales de la Presencia— únicamente como una herramienta para favorecer un buen posicionamiento profesional.
Si la Marca Personal es la huella que dejamos a través de nuestras acciones cotidianas, la Imagen de Marca Personal es lo que «envuelve» esa huella. Es lo que se ve antes de que abramos la boca o, si tienes el acierto de acompañar de tu imagen cualquier publicación (como hace el «boss» Guillem Recolons), es lo que se transmite antes de comenzar a leer el texto.
Durante años he trabajado ayudando a profesionales a descubrir cómo influye cada detalle de su presencia, para que la emoción que genera sea positiva y les sume. Suelen ser personas extraordinariamente preparadas; no acompaño a transmitir una profesionalidad que no se posea. Lo que más demandan es que su presencia transmita liderazgo, profesionalidad, serenidad o credibilidad. Y en demasiadas ocasiones, me encuentro con que están proyectando, a través de sus acciones, componentes de su presencia y su gestualidad facial y corporal, mensajes muy diferentes a los que desean.
El caso de Laura, una arquitecta con 15 años de experiencia, creo que ayuda a ilustrar esto.
A pesar de su estupenda trayectoria, cuando cambió de trabajo veía cómo sus propuestas eran ignoradas, en su entorno dudaban de su liderazgo. Al analizar su presencia y sus hábitos, descubrimos que algunos detalles de su imagen y sus actos, no reflejaban su talento, por falta de entrenamiento de la mirada.
En tres meses de entrenamiento, mirándose y mirando a su alrededor, con su objetivo presente, respirando antes de tomar decisiones, buscando que cada detalle sumara a su Marca Personal, Laura vio cómo sus propuestas ya no generaban dudas, sino confianza. Su imagen dejó de ser una barrera, para convertirse en un puente.
En la mayoría de los casos, lo que falta es tomar conciencia y ganar objetividad, en la mirada y las acciones. Respirar antes de cada elección, con el objetivo que deseamos lograr, en mente.
Nos rodean mensajes visuales para vendernos ser «más algo», a través de ‘modernos’ estilos de cabello, vestuario, complementos, perfumes*… y eso, si no nos entrenamos, condiciona nuestro criterio estético a la hora de elegir, total o parcialmente, lo que compone nuestra presencia.
La moda, la publicidad, las redes sociales y las películas son el origen de nuestros referentes personales e influyen constantemente en nuestras decisiones. Si no nos paramos y trabajamos para lo contrario, acabamos considerando normales muchas elecciones que no favorecen ni a nuestra salud, ni a nuestra comunicación, ni al planeta, ni a nuestros objetivos.
El entrenamiento de la mirada y los hábitos es una potente herramienta para abstraernos del bombardeo mediático, y enfocarnos en el análisis, de dónde viene y qué comunica cada detalle de nuestra presencia, eligiendo conscientemente.
Cuando una persona aprende a observar desde esa mirada entrenada, descubre que la belleza deja de depender del gusto y empieza a relacionarse con la coherencia y la armonía… entre el fondo y la forma, entre lo que somos, lo que hacemos y lo que mostramos, entre nuestra salud real y nuestra salud aparente.
Esto es lo que llevo años llamando “Belleza Científica”. Una belleza basada en la armonía, en la salud real, en datos observables y no en opiniones. Una belleza que busca favorecer sin disfrazar, comunicar sin exagerar y potenciar sin manipular.
La Imagen de Marca Personal, desde la perspectiva de la sostenibilidad vital, es un concepto que considero fundamental para el futuro. Se forma con la coherencia entre nuestros valores, nuestros hábitos, nuestra comunicación y nuestra presencia. Y tiene un papel crucial en la era de la inteligencia artificial.
El ejemplo de Carlos, un consultor de estrategia, es relevante en este sentido. Intentaba mantener su presencia en redes sociales con la misma intensidad que antes de la IA, usando herramientas para automatizar publicaciones e imágenes perfectas. Sus seguidores notaban una desconexión: el contenido era técnicamente impecable, pero «frío». Le propuse aplicar el filtro de la sostenibilidad vital: ¿Es sostenible este ritmo? ¿Es útil? ¿Es verdad? Carlos dejó de intentar ser «perfecto» para la máquina. Empezó a usar su imagen, armonizada pero real, con sus días de cansancio, sus gestos auténticos y su entorno real, aplicando la armonía de la Belleza Científica. Aunque su engagement bajó ligeramente en números brutos, la calidad de las conexiones se disparó. Sus mensajes ya no competían con los algoritmos; ganaron en humanidad. Y eso, en la era de la IA, es el único diferenciador real.
¿Son sostenibles nuestros hábitos? ¿Es sostenible nuestra forma de trabajar? ¿Es sostenible la imagen que intentamos proyectar? ¿Es sostenible el ritmo que nos imponemos?
Una buena Imagen de Marca Personal es la que nos ayuda a simplificar, a reducir el ruido, a parar para elegir mejor, a vivir con mayor coherencia y a generar bienestar en nosotros, en quienes nos rodean y a mejorar el medio ambiente.
Me gusta recordar una adaptación personal del Triple Filtro de Sócrates, que aconsejo para tomar decisiones. Eso que voy a hacer / decir ¿es… sostenible? ¿útil? ¿bueno? ¿verdad?
Cuando una elección supera esos filtros, suma. Suelo decir que SUBVe**.
La mejor Imagen de Marca Personal del futuro se construye desde ahí. No desde la obsesión por ‘gustar’. Ni desde la necesidad permanente de llamar la atención. Evitando las comparaciones, pero copiando los ‘códigos visuales’ que sintamos claramente que comunican lo que deseamos.
Siempre desde la fascinante armonía, la coherencia, la salud, la responsabilidad y la consciencia de que nuestra presencia también educa, dando ejemplo, como decía Einstein.
Repito: porque nos miran. Y nos copian.
La herramienta que mejor resultado me ha dado, cuando he buscado diferenciación, en la era de la Inteligencia Artificial, ha sido acompañar a quienes entreno, a tomar conciencia de que somos referentes… ¿qué puede ser mejor que hacer visible nuestra ‘Sostenibilidad Vital’, con una presencia armoniosa e introduciendo en nuestro discurso, nuestros hábitos saludables?
Importante: que sea cierto.
Porque la Imagen de Marca Personal más fascinante es en la que fondo y forma hablan el mismo idioma.
*Perfumes: prohibidos los aromas en la Imagen de Marca Personal. Van directos a las emociones. Olor a limpio, únicamente. Siempre un desodorante sin sales de aluminio ni alcohol etílico.
**SUBVe: Acrónimo de mi adaptación del Triple Filtro de Sócrates. Se refiere a elegir lo que es Sostenible, Útil, Bueno y Verdadero.